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Tu web no recibe visitas: dónde está el fallo de verdad
Entre alguien que necesita lo que vendes y una consulta en tu bandeja de entrada hay cuatro puertas. Casi siempre está cerrada una sola, y gastar en la equivocada es la forma más cara de no arreglar nada.
Las cuatro puertas
Para que entre una consulta tienen que pasar cuatro cosas seguidas. Si falla una, no hay consulta, y desde fuera todas las averías se parecen.
| Puerta | Qué tiene que pasar |
|---|---|
| 1 · Demanda | Que alguien busque lo que tú vendes |
| 2 · Visibilidad | Que cuando lo busque, tú aparezcas |
| 3 · Clic | Que entre lo que ve en el buscador, te elija a ti |
| 4 · Página | Que al entrar encuentre motivo para escribirte |
La trampa es que todo el mundo asume que su problema es la puerta 2, porque es de la única de la que se habla. Y en las empresas que ya llevan un tiempo publicadas, el fallo suele estar en la 3 o en la 4.
Los dos números que lo resuelven
No hace falta comprar nada. Search Console es gratuito y da los dos únicos números que necesitas para localizar la puerta cerrada:
- Impresiones. Cuántas veces has aparecido en los resultados de alguien.
- Clics. Cuántas de esas veces te eligieron.
Con esos dos y una tercera cosa que ya sabes —si te llegan consultas o no— sale el diagnóstico:
| Lo que ves | Puerta cerrada | Qué significa |
|---|---|---|
| Cero impresiones | 1 o 2 | O no apareces, o nadie busca eso |
| Impresiones, casi ningún clic | 3 | Apareces y no te eligen |
| Clics, ninguna consulta | 4 | Entran y se van |
Puerta 1 y 2: cero impresiones
Primero descarta lo tonto, que es lo más frecuente: que Google directamente no te tenga. Eso se comprueba en un minuto y lo explicamos entero en por qué tu web no aparece en Google.
Si Google sí te tiene y aun así no hay impresiones, el problema es más incómodo: tu web no habla el idioma de quien te busca. Pasa mucho cuando la web está escrita hacia dentro. Tú vendes «soluciones integrales de eficiencia»; tu cliente busca «arreglar la calefacción de una nave». Nadie teclea tu catálogo.
El arreglo no es técnico, es de vocabulario: escribir las páginas con las palabras que usa quien compra, no con las que usáis en las reuniones.
Puerta 3: apareces y no te eligen
Esta es la más rentable de arreglar, porque el tráfico ya estaba ahí y lo estás regalando. Sales en la lista y el usuario elige al de arriba, o al de abajo, pero no a ti.
Lo que decide ese clic es lo poco que se ve antes de entrar:
- El título. Si dice «Inicio» o «Bienvenidos a…», acabas de perder. Tiene que decir qué haces y para quién, en menos de sesenta caracteres.
- Las dos líneas de descripción. Si Google no encuentra una descripción escrita, recorta un trozo cualquiera de la página. Ese trozo cualquiera es tu escaparate.
- La dirección. Una dirección legible gana a una llena de números y símbolos.
- Lo que hay alrededor. Si el de arriba lleva estrellas de reseñas y tú no, la comparación ya está hecha antes de leer nada.
Es trabajo de una tarde y suele ser lo que más mueve la aguja en el primer mes.
Puerta 4: entran y se van
La más cara de ignorar, porque cuanto mejor arregles las tres anteriores, más gente llevas a un sitio que no convierte.
Cuatro causas cubren casi todos los casos:
- Tarda demasiado en el móvil. No hace falta medir con precisión de laboratorio: abre tu web con los datos del teléfono, fuera de tu oficina, y cuenta. Si pasas de tres segundos mirando una pantalla en blanco, ya sabes.
- No se entiende qué vendes en los primeros cinco segundos. Enséñasela a alguien de fuera de tu sector y pregúntale qué cree que vendéis. La respuesta suele doler.
- No hay forma clara de escribirte. O la hay y no funciona, que es peor, porque parece que va bien. Cómo comprobar el formulario en quince minutos.
- Lo que ven contradice lo que dices. Fotos de banco, precios viejos, una red social parada desde hace dos años. Aquí está desarrollado.
El error de los anuncios
La reacción natural cuando no llegan visitas es comprarlas. Y funciona: pagas y entran.
El problema es que los anuncios solo abren la puerta 2. Si la cerrada era la 4, acabas de multiplicar el número de personas que entran, ven algo que no convence y se van. Y a los tres meses la conclusión que sacas es que la publicidad no funciona en tu sector, cuando lo que no funcionaba era lo que había detrás.
La regla es aburrida y no falla: arregla la cuarta puerta antes de pagar por la segunda. Nosotros lo aplicamos a rajatabla y por eso a veces decimos que no a una campaña: está explicado en cómo trabajamos las campañas.
Por dónde empezar mañana
| Orden | Qué hacer | Tiempo |
|---|---|---|
| 1 | Alta en Search Console y mirar impresiones y clics | 20 minutos |
| 2 | Comprobar que el formulario envía de verdad | 15 minutos |
| 3 | Abrir la web con datos móviles fuera de la oficina | 2 minutos |
| 4 | Reescribir título y descripción de las tres páginas que más importan | Una tarde |
Cuatro pasos, ningún euro, y al final de ellos sabes cuál de las cuatro puertas está cerrada. Que es exactamente lo que necesitas saber antes de gastar en nada.
Si prefieres que lo midamos nosotros, revisamos las cuatro puertas sobre siete bloques, comparamos con doce competidores directos y te entregamos los hallazgos ordenados por lo que cuesta cada uno. Si al terminar no hay nada que corregir, te devolvemos lo que has pagado.
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